La angina de pecho consiste en la obstrucción parcial de las arterias coronarias. Puede producirse cuando el corazón se ve obligado a realizar un mayor esfuerzo y el organismo es incapaz de aumentar el riego sanguíneo de dicho órgano. A veces se percibe también como una sensación de pesadez u opresión en el pecho que no llega a dolor. Los ataques se desencadenan, generalmente, por ejercicio (levantar pesos, deporte, actividad sexual) o stress emocional, y se alivian con el reposo. A continuación se presentan los posibles tratamientos para angina de pecho.
Achicoria: Favorece la circulación al fluidificar la sangre y permitir que esta circule mejor, ayudando a eliminar las concentraciones de grasa que puedan haber en ella y eliminando las toxinas. Poner a hervir durante 12 minutos 50 gramos de raíz seca por litro de agua. Tomar medio vaso de zumo de la planta, que se puede conseguir en tiendas especializadas o en farmacias, a lo largo de varias tomas al día.
Ajo: Tiene propiedades antitrombóbitas (ninguna formación de coágulos en la sangre) por lo que resulta muy adecuada para fluidificar la circulación sanguínea y evitar o luchar contra las enfermedades circulatorias siguientes: arteriosclerosis, colesterol, hipertensión, colesterol, angina de pecho y otras relacionadas con una mala circulación como las hemorroides. Tomar medio gramo de tintura al día, crudo en ensalada, hacer maceración de 100 gramos de ajo en 400 gramos de alcohol de vino. Media cucharadita antes de irse a dormir.
Té de Clavel: Preparar té de clavel al 2%, una taza por día en ayunas, 20 días al mes.
Jengibre: Fluidifica la sangre, previene la formación de trombos y rebaja la tensión arterial. Comer jengibre en las comidas. Tomar 3 cápsulas de 250 mg al día, repartidas entre las comidas principales.
Uña de gato: Es antiagregante plaquetaria: Previene apoplejía, ataques cardíacos, hipertensión, arteriosclerosis, trombosis, tromboflebitis, etc.
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