Es una inflamación del estómago y el intestino cuyas causas pueden ser variadas: un virus (Rotavirus), bacterias (este tipo es más frecuente en lugares donde las condiciones sanitarias no son las más adecuadas o correctas), hongos, mala ingesta alimentaria o protozoos. Los niños sufren con más frecuencia que las personas adultas. Puede darse en niños con las defensas alteradas o más bajas, o con enfermedades como diabetes. Se contagia a través del aire, la ingesta oral (comida) y por contacto directo con una persona infectada a través de la saliva. Hay dos tipos de infecciones; una atraviesa la pared intestinal pudiendo afectar al estómago y produciendo pequeñas llagas en él y la otra; se limita al tubo intestinal pero no produce heridas.
TRATAMIENTO NATURAL:
Alimentarlo:
El niño puede comer una hora después de haber vomitado, no espere mucho tiempo más.
Laxantes:
Si hay diarreas sustituya las naranjas y otros alimentos laxantes por pera, plátano o manzana.
Líquidos:
Rehidratar con líquidos una hora después del último vomito, con sueros específicos o limonada alcalina (1 litro de agua hervida, zumo de 2 limones, una cucharada de azúcar, una pizca de sal y otra de bicarbonato. Darle de rato en rato todo lo que quiera.
Manzanilla:
Darles infusiones de manzanilla, ayuda a disminuir la inflamación y a combatir los gérmenes. |