Los alimentos necesarios para la buena alimentación de la embarazada, esta clasificada como suplementos alimenticios importantes, como es el acido fólico, alimentos ricos en hierro y calcio. El consumo de estos suplementos abastece de toda la energía necesaria para que la embarazada pueda traer un niño bien sano y bien alimentado.
Ácido Fólico: Cuando se ingiere los folatos (acido fólico) antes y durante las primeras semanas del embarazo puede ayudar a prevenir los defectos del tubo neural en el bebé. Las mejores fuentes de folato son las verduras de hojas verdes, las legumbres (también conocidas como: frijoles, habichuelas, alubias, judías), algunas frutas y verduras. Las pastas y los granos que son fortificados son una buena fuente de ácido fólico. Los productos lácteos, granos no fortificados y las carnes son bajos en folato.
Hierro: Aporte diario durante el embarazo y la lactancia de 30 mg de hierro elemental. Su absorción es óptima cuando se ingiere en ayunas, pero si se produce malestar gástrico se debe ingerir con alimentos. Entre los alimentos tenemos hígado, pajarilla, espinaca (si sufre de artritis no la consuma), lenteja, fríjol cabecita negra, fríjol rojo, espinacas, espárragos; carnes rojas de ternera, pavo o cerdo; frutos secos (almendras, pasas, nueces, avellanas, pistachos); cereales (avena, cebada, arroz, trigo); mariscos, aceitunas, papas, etc.
Calcio: Si el calcio aportado por los lácteos de la dieta no es suficiente se aporta alimentos ricos en calcio. Los alimentos con mayor contenido de calcio son los productos lácteos (leche, queso magro, yogurt, etc.), los frutos secos, las sardinas y las anchoas; ya en menor proporción en legumbres y vegetales verdes oscuros (espinaca, alfalfa, acelga, brócoli).
Además es bueno consumir lo siguiente:
Frutas y verduras de todos los tipos. Tienen poca o ninguna grasa, aportan fibras, vitaminas y bioquímicos beneficiosos para nuestra salud. Se consumen en cantidades de 5-9 días.
Las grasas se deben utilizar bajo la forma de aceites monoinsaturados tales como el omega 3 (aceite de oliva crudo) limitando su cantidad a una cucharada (crudo, sin cocción) en las comidas principales.
Consumir carnes magras en porciones de 200-250 grs. Se recomienda el consumo de carnes blancas (pescado azul, pollo), sin olvidar el de carnes rojas (vaca) ya que aportan hierro a nuestra dieta. En cuanto a su cocción es aconsejable que sea al grill, horno o a las brasas ya que de esta forma disminuimos su tenor graso. Cuando se cocina a fuego directo (barbacoa norteamericana) se forman compuestos (hidrocarburos aromáticos policíclicos) favorecedores de procesos neoplásicos digestivos, al igual que lo son los alimentos ahumados y los curados con sal ya que contienen compuestos tales como los nitritos y nitratos, carbón, vinculados a la génesis del cáncer de estómago.
Estas sugerencias son válidas para mujeres sanas (no para mujeres con enfermedades como Diabetes, Hipertensión Arterial, etc.) y deben estar controladas siempre en cada caso particular por el médico ginecólogo a fin de personalizar cada uno de los requerimientos nutricionales según el caso clínico y la situación obstétrica.
Alimentos prohibidos:
Es bueno evitar consumir gallinas (y huevos) alimentadas con la hormona purina, pues le degenera la parte sexual y endocrina a la criatura.
Reducir al mínimo el consumo de sal, de queso salado, suero, etc., para evitar que se le recarguen los riñones, se le hinchen las piernas y la posibilidad de Eclampsia. La Eclampsia se caracteriza por la elevación de la tensión arterial, hinchazón de los tobillos y la pérdida de proteínas por la orina. En caso de que sufra de los riñones evite además el huevo, el azúcar refinado, el yogurt y la leche. Tomar 4 ó 5 vasos diarios de jugo de zanahoria sin leche, endulzado con azúcar morena.
Evitar consumir azúcar porque afecta la asimilación del calcio en la criatura. Debe consumir vitaminas como la malta, la melaza que contiene hierro, minerales y energía.
Tratamiento Natural:
Alfalfa: Comer brotes de alfalfa. Todas las embarazadas deberían tomarla durante el embarazo y la lactancia para evitar deficiencias en minerales y vitaminas.
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