Algunas mujeres en el embarazo pasan por episodios alérgicos que antes no habían tenido. Las causas pueden ser múltiples, desde el rechazo a los productos lácteos, hasta el contacto con detergentes y cosméticos, pasando por el polvo o el polen, entre otras. La reacción más frecuente es la irritación de la piel y de las membranas mucosas. También pueden ser síntoma de alergia los catarros, la acidez de estómago o las diarreas. Ante cualquiera de estos síntomas, la primera medida es consultar con el médico ginecólogo para que, mediante determinadas pruebas, determine el origen real del problema. Al igual que con otros trastornos típicos de la gestación, las alergias desaparecen después del parto.
Las reacciones alérgicas, independientemente del agente causante, son tratadas con antihistamínicos, que actúan evitando la formación de sustancias responsables de esta reacción, ya sea en forma de rinitis, erupción cutánea, picor, escozor de ojos, etc. También es efectiva la administración de corticoides en reacciones alérgicas agudas.
El médico ginecólogo es el único profesional que debe considerar el riesgo-beneficio en el tratamiento de una reacción alérgica para la mujer embarazada, y en su caso instaurarlo durante el período de tiempo más corto posible.
Existe una alergia con comezón en todo el cuerpo empezando en los miembros superiores, luego los inferiores, y se ve como puntos rojos que e van inflamando por efecto del rascado. Es una alergia en pieles débiles (mayormente en personas de la tercera edad). Esto se combate echándose una crema con el nombre de medipiel, y consumiendo jugo de zanahoria con lechuga, camote cocinado y jugo de alfalfa.
Tratamiento Natural:
Cebolla: El flavonoide de la cebolla resulta muy útil para disminuir las reacciones alérgicas producidas por el polen.
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